IA en la práctica médica: ¿La opinión del paciente importa?

Por años, las ciencias médicas han tenido la intención de curar enfermedades, y en los últimos años, además prevenir muchas de ellas y controlarlas. Los servidores de la salud siguen protocolos, guías, algoritmos y recomendaciones de expertos para brindar la mejor atención posible en las diversas especialidades del cuidado de la salud, sin embargo, a lo largo de los más de dos mil años de práctica médica rara vez se le pregunta al paciente su opinión. Frases como: “sabe feo, pero te va a curar”, “duele, pero te hace bien”, “es incómodo, pero es necesario” son más que frecuentes en los procesos diagnósticos y terapéuticos de las enfermedades. Y la gran pregunta sería: ¿de verdad todos, absolutamente todos los estudios, medicamentos y procedimientos de la atención a la salud tienen que ser así de incómodos, tortuosos, desagradables de sabor y de sensación? O simplemente no se ha hecho mucho al respecto para mejorarlos porque nadie se ha tomado la molestia de preguntar a los clientes (pacientes) el nivel de satisfacción respecto a dichos servicios.

Cuando uno se enferma un par de veces en periodos de 5 o 10 años, tolerar una pastilla enorme que no es posible tragar, inyecciones dolorosas o canalizaciones podrían ser tolerables ya que son poco frecuentes y por cortos periodos. Sin embargo, pacientes con enfermedades crónicas que saben que nunca se van a curar, y aun así deben someterse a tratamientos de por vida, estudios frecuentes para seguimiento, y tal vez hospitalizaciones regulares podrían tener una opinión muy diferente y tal vez incluso quejas de lo mal que lo pasan. Mucha gente podría pensar que todo eso es un precio digno de pagar por mantener una salud aceptable, pero definitivamente es un precio que muchas personas no están dispuestas a pagar debido al fuerte impacto que tiene en su calidad de vida originando el abandono terapéutico. La ONU reportó que el abandono terapéutico es estimaba en 50% en países desarrollados en 2002, y más de 20 años después, la situación es igual o peor ya que las estimaciones oscilan entre el 44 y el 77% actualmente (1). ¿Generaría alguna diferencia el preguntar desde un inicio la opinión de los pacientes respecto a sus esquemas terapéuticos y procedimientos diagnósticos? ¿Se podrían atender las preocupaciones e insatisfacciones de los pacientes respecto a esos esquemas y procedimientos? Creo que podríamos tener estadísticas muy diferentes si esas encuestas se hicieran con regularidad.

Este nuevo siglo ha traído consigo un participante más al escenario, la Inteligencia Artificial. En los ambientes clínicos se ha incorporado poco a poco el uso de tecnologías con IA para análisis de imágenes de gabinete, pronósticos terapéuticos, alfabetización en salud e incluso en los últimos 3 años se han aceptado por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EUA) más de mil dispositivos médicos con IA para la toma de decisiones autónoma e independiente (2). Lo cual me lleva a la misma pregunta, ¿sería pertinente considerar la opinión de los pacientes para estos servicios médicos?

El punto central de nuestro tema es reflexionar sobre la importancia que tiene la opinión de los pacientes sobre el uso de algún procedimiento en la práctica clínica para mejorar la satisfacción y por ende la adherencia a los esquemas diagnósticos y terapéuticos de los pacientes. Y a pesar de que encuestar pacientes sobre su opinión no es una práctica frecuente en el ámbito médico, un reciente estudio de JAMA Networking de 2025 tuvo a bien encuestar a 13 806 pacientes de 74 hospitales en 43 países para evaluar confianza, preocupaciones y preferencias sobre el uso de la IA en la práctica médica (3). El artículo completo está disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12152705/ donde se describe con detalle todos los países que participaron. Cabe resaltar que México fue representado con dos instituciones: el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, donde encuestaron 861 pacientes y el Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez con 249 pacientes.  La encuesta consta de 6 preguntas sociodemográficas que incluyen edad, género, nivel educacional, uso de dispositivos tecnológicos (número y tipo), estado de salud actual y conocimiento de la IA autorreportado para posteriormente realizar 20 preguntas sobre la confianza, preocupaciones y preferencias del uso de la IA en la práctica clínica.

El artículo reporta con una sólida estadística el análisis que se realizó en la población total del estudio, sin abordar demasiado las diferencias por continente o por país, aun así, los datos por continente se muestran para que cada uno saque sus conclusiones. Los hallazgos son muy interesantes y se muestran las diferentes posturas hacia el uso de tecnologías con IA para la atención de su salud.

El artículo refiere que el 57.6% de la población total tuvo una actitud positiva con respecto al uso de IA para su salud, y a pesar de que ellos lo califican como predominantemente favorable, es un porcentaje apenas por encima de la mitad, lo cual dista de ser predominante. Un vistazo a las tablas por continente deja ver claras y esperadas diferencias, Asia y América del Norte mostraron el porcentaje más alto de actitud positiva (61%) mientras que Australia y África el más bajo con 48% y 50% respectivamente. La actitud hacia la IA se asoció con dos factores importantes: estado de salud (autorreportado en escala Likert desde muy malo hasta muy bueno) y conocimiento de la IA (auto percibido en escala Likert desde no saber nada hasta experto). Mejor estado de salud y mayor conocimiento de la IA se asociaron con mejor actitud y aceptación hacia la IA. Variables como edad o nivel de educación no se asociaron con ninguna postura hacia la IA.

El siguiente grupo de preguntas analizaba la confianza en la IA con preguntas como: ¿Qué tanta confianza tiene Ud. en que la IA puede mejorar la atención a la salud? ¿Cuánto confía Ud. en que la IA le brinde información confiable sobre su salud? ¿Qué tanto confía que la IA le provea de información acertada sobre su diagnóstico? Los porcentajes de aceptación fueron del 48.5%, 43.6% y 41.8% respectivamente, muy bajos a mi parecer. Para este rubro Norte América se mantuvo como el más alto en confianza de la IA con valores promedio de 50% y Europa y Australia mostraron los valores de menor confianza con promedios de 40% y 38% respectivamente. Hasta este momento, siendo honestos, las tendencias no se muestran muy positivas, siendo bastante cercanas al 50% lo cual habla de que no se observan posturas claras hacia la IA.

Finalmente, al evaluar las preferencias y preocupaciones del uso del IA se encontraron respuestas mucho más contundentes. El 71.4% de las personas reportaron preferir instalaciones con el uso de la IA y 72.9% dijo preferir que el diagnóstico fuera hecho entre una colaboración entre el médico y la IA. (sólo 4.4% prefirió un diagnóstico hecho sólo por la IA y 6.6% prefirió un diagnóstico hecho sólo por el médico). Las preocupaciones más relevantes fueron que la IA pueda reducir el tiempo de interacción con el médico, que la IA pueda llegar a suplir a los médicos y que los costos de los servicios aumenten.

Pues bien, ahora pasemos a lo más importante ¿para qué importa esto?, ¿qué nos aporta? ¿y qué se hace a partir de esta información?

En primer lugar, es admirable la iniciativa, no solo de hacer un equipo internacional y multidisciplinario para obtener una muestra más que significativa de tantas partes del mundo, sino el hecho de auténticamente considerar la percepción, confianza y preocupaciones de los pacientes ante la introducción de la IA en el manejo de su salud. Estas prácticas deberían realizarse con más frecuencia para entender la percepción de los pacientes hacia las nuevas tecnologías en los diferentes ámbitos que ya se comentaron, y que podrían beneficiar la adherencia de los pacientes a sus estudios y sus terapias.

En segundo lugar, esta información no puede ni debe ser omitida por las personas que están implementando el uso de los dispositivos con IA, puesto que refleja específicamente cuáles son las preferencias y las preocupaciones y qué tipo de población se debe atender específicamente para disipar las dudas y posiblemente trabajar en la familiarización con estas tecnologías para que el camino a la aceptación sea más eficiente y amigable para el usuario.

La situación más llamativa es que la misma IA podría ser la protagonista para apoyar en realizar y agilizar la aplicación de estas encuestas de opinión y satisfacción con respecto a muchos ámbitos y especializades donde se detecten altas tasas de abandono terapéutico y generar, en conjunto con los servidores de la salud, estrategias que pudieran incrementar las adherencias atendiendo las preocupaciones de las poblaciones.

Los resultados obtenidos por este estudio ponen la pelota en la cancha de los servidores de la salud que realizaron las encuestas para que las opiniones de los pacientes trasciendan, se consideren y se incorporen para la toma de decisiones de nuevos métodos que involucren la IA.

En un sinnúmero de negocios las encuestas de satisfacción son el pan de todos los días porque los clientes satisfechos representan mayores ganancias para las empresas, en las ciencias de la salud la satisfacción de los clientes representaría enfermedades mejor controladas, pacientes con menos comorbilidades, menor tasa de hospitalizaciones y menor número de recaídas de muchas enfermedades, ¿no sería eso una ganancia digna para la salud pública y los sistemas de salud?

Referencias:

Busch F, Hoffmann L, Xu L, et al. Multinational Attitudes Toward AI in Health Care and Diagnostics Among Hospital Patients. JAMA Netw Open. 2025;8(6):e2514452. doi:10.1001/jamanetworkopen.2025.14452

Patel S, Huang M, Miliara S. Understanding Treatment Adherence in Chronic Diseases: Challenges, Consequences, and Strategies for Improvement. J Clin Med. 2025 Aug 26;14(17):6034. doi: 10.3390/jcm14176034. PMID: 40943792; PMCID: PMC12429436.

Artificial intelligence and machine learning (AI/ML)-enabled medical devices. US Food and Drug Administration. 2023. Accessed October 19, 2024.

Sobre el autor

Aura Matilde Jimenez Garduno es coordinadora de la Maestría en Administración de Servicios de Salud y profesora de tiempo completo del Departamento de Ciencias de la Salud desde el 2019. Es Doctora en Ciencias Biomédicas y Médico Cirujano por la Universidad Nacional Autónoma de México, y ha realizado estancias en el Instituto Max Planck de Medicina Experimental en Göttingen, Alemania; en el departamento de Biología Molecular del CINVESTAV CDMX; y en el Instituto de Biofísica (CNR) de Trento, Italia. Ha realizado actividades docentes en diversas instituciones nacionales, principalmente en las áreas de Fisiología, Inmunología, Histología, Biología Celular y Biofísica. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores e Investigadoras (SNII) nivel 1.